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Empacar para un viaje puede ser una razón para tener estrés, y más para las mujeres, que digan lo que digan está claro que necesitamos más cosas que los hombres. El estrés crece cuando es un viaje largo y sabes que lo que tienes es una maleta carry-on. Viajar carry-on es una de las mejores decisiones que uno puede tomar, no importa cuánto tiempo sea el viaje (lo más que he estado es un mes). Primero, no tienes que preocuparte si la maleta pesa más de lo que permiten, ni de pagar extra por peso de más. Cuando llegas a tu destino te ahorras tiempo no teniendo que ir al Baggage Claim a esperar que salga (y rezar para que no se haya perdido). Y si tienes que caminar por la ciudad con tus maletas para llegar al hotel o donde vayas a quedarte, vas a agradecer en cada paso que des haber traído una carry-on, y no una gigantesca, especialmente cuando subas escalones de cada estación de tren.

Pero bueno, lo difícil es empacar, y al principio puede parecer imposible, pero se puede. Con el tiempo he aprendido que uno siempre empaca de más, así que el truco es llevar solo y estrictamente lo necesario. Lo primero que hay que hacer es dejar el “por si acaso”, que es lo que hace que poco a poco uno llene la maleta de cosas innecesarias.

Aquí un poco de lo que he aprendido para viajar light y que todo me quepa:

1. Aprovecha al máximo el backpack adicional al carry-on:

Aparte del carry-on, uno tiene derecho a montar al avión otro “motete” como una cartera o un backpack. Este es el que uno pone debajo del asiento delantero. Antes llevaba un back pack normal y lo llenaba a tal capacidad que pensaba que iba a explotar, hasta que descubrí en Internet los bultos Cabin Max Metz Backpack, que se describen a sí mismo como “flight approved hand luggage”. Estos bultos son casi del tamaño de un carry-on, pero disfrazados de backpacks. Así divido mis cosas entre la maleta y el bulto, y como tal estoy viajando con dos carry-on en el vuelo.

Si le quitas las rueditas a la maleta, es casi del tamaño del bulto.

Si le quitas las rueditas a la maleta, es casi del tamaño del bulto. Estos son mis dos fieles compañeros de viaje.

2. Haz una lista:

Con tiempo hago una lista de las cosas que voy a empacar, y así me aseguro de que no me está faltando nada. Igualmente me aseguro de no echar cosas de más. Otra ventaja de hacer la lista es que aprovecho y hago un mini plan de cómo poder repetir piezas, como por ejemplo ver que una camisa me pega con varios pantalones, o un mahón que puedo repetir varias veces. No soy de llevarme dos mahones y tres camisas para 12 días para repetir todos los días. Honestamente no sé cómo lo hacen después de caminar y sudar todo un día. Así que soy de las que al menos me llevo una camisa para cada día. Trato de repetir más los pantalones, que es lo que más ocupa espacio. Si la temperatura es buena, los trajes cortos son un éxito porque es el look que menos espacio ocupa en la maleta. (Ojo con los trajes de telas suaves que el viento los levanta fácilmente. Se convierten en una pesadilla.)

3. NO lleves el blower:

Para quienes necesitamos fielmente un blower, esta es una decisión difícil de tomar. Pero al fin y al cabo todos los hoteles que hemos ido incluyen el blower en el baño. Además de ser algo súper pesado, por más que uno le pone el adapter para el enchufe de Europa o Asia, el voltaje es diferente. Una vez me lo llevé y casi lo quemo. Así que me ahorro ese peso. En el peor de los casos que no haya y sea estrictamente necesario, uno busca alguna farmacia o tienda que seguramente tengan alguno pequeño de viaje a buen precio.

4. Limita los zapatos:

Suficiente con 2 o 3 pares. Después que tenga un buen par de tenis, soy feliz. Si las temperaturas son calurosas, también debes llevarte unas sandalias cómodas. Pero hasta ahí. En el caso de que el viaje incluya salir de noche a bailar, unos tacos pues podrían ir incluídos, pero hasta en flats se puede janguear. Al fin y al cabo somos turistas y todo se vale. El exceso de zapatos no hace más que estorbar y ocupar espacio. Yo soy fiel a los 574 de New Balance, que son mega cómodos y a la vez tienen su estilo.

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Diana en el Vaticano, Roma5. Ponte para el vuelo lo que más espacio ocupe:

Aunque me despoje de todo cuando me siente en el avión, me pongo lo que más me ocupe espacio. Por ejemplo, los tenis, el sombrero y el jacket. Son cosas que te puedes quitar y guardar en la cabina junto a la maleta.

6. Lleva los líquidos en pequeñas porciones:

Es obligatorio llevar los líquidos en potes de 3.4 onzas o menos en un carry-on. Pero aún así, cosas como la crema de la cara puede uno llevarlas en un empaque aún más pequeños. Uno cree que un potecito no ocupa espacio, pero cuando son 3, 4 o 5, vale la pena reducir aún más los tamaños. Uno los consigue en la farmacia o hasta en Marshall’s. Recuerda siempre llevarlos en bolsas zip locks. Casi todos los aeropuertos lo exigen.

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imagen de Google

 

7. Accesorios estrictamente necesarios:

Uno quiere llevar tres sombreros, un surtido de collares, pantallas de todos los tamaños y una bufanda para cada día. Pero a la hora de viajar, lo mejor es limitarse lo más posible. Para empezar, el sombrero lo tienes que cargar en la mano para que no se doble dentro de la maleta, así que significa que vas a andar por el aeropuerto con el sombrero puesto. Ya dos sombreros sería un fashion statement, pero bastante incómodo (me ha pasado). En cuanto a joyería, trato de llevar máximos tres pares de pantallas, el reloj que siempre llevo en la mano puesto y una pulsera. Hay personas un poco más fashion que les encanta agregar a cada outfit su estilo con diferentes accesorios y lo entiendo. Como yo soy bastante sencilla, me llevo lo necesario. En Tailandia me compré un collar que me encanto, pero enorme. Después no sabía dónde ponerlo. Mi truco es empacar las prendas en pastilleros, y lo que no quepa, se queda.

Pastillero

Pastillero

8. Empaca con bultitos separados:

Estos bultitos no solo ayudan a comprimir las piezas de ropa, sino que uno se evita el reguero. Si quiero sacar una camisa en específico, busco el bultito donde está la camisa y ya, no hago un reguero buscándola. Eso de enrollar las piezas no me convence, porque cuando saco una el resto se desdobla. Con los bultitos saco lo que quiero y el resto queda intacto. Ahorras tiempo y mucha paciencia. Esto es tan práctico que hemos logrado poner en una misma maleta ropa de ambos. Tienen ventilación, que la ropa no coge “olor a maleta” y no se estruja. En ocasiones anteriores había usado las bolsas que se empacan al vacío. El problema de estas es que la ropa literalmente termina como pasas. Están tan estrujadas que a uno se le quitan las ganas de usarlas, y no en todos los hoteles hay planchas de ropa. Así que estos bultitos han sido pieza clave para que viajar carry-on no sea problema alguno.

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Así se ve mi maleta.

9. Buena razón para irte de shopping:

Normalmente no soy de irme de shopping cuando viajamos, pues el espacio en las maletas es limitado. Sin embargo, si siento que me estoy quedando corta de mahones o camisas, me doy la vuelta por alguna tienda. En Viena me compre un mahón en Forever 21 en 9 euros, y en Tailandia compre varias camisas cada una como por 2 dólares en el mercado. A veces es mejor hacer eso, que llevar ropa de más “por si acaso”.

Diana en Tribu de los cuellos largos10. Repite el jacket:

Aunque uno vaya a un país con temperatura tropical, uno siempre se lleva algún abriguito o jacket por si acaso. Cuando uno va para el frío, empacar los abrigos es un problema, porque ocupan demasiado espacio. A menos que uno vaya para unas temperaturas fuera de lo normal, uno o dos jackets es más que suficiente. Repetirlos no es ningún problema. Tengo un jacket negro que es casi un compañero de viaje. Se va conmigo a todos sitios. Depende el frío que haga, me pongo una o dos camisas debajo del sweater y una bufanda. Ese mismo jacket es el que me pongo para el vuelo, así que la maleta ni se entera de que él existe. Además, aunque sea el mismo, cambiar las camisas ya cambian el look. A continuación un despliegue de mi mejor amigo en los viajes:

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Pablo por su lado es un poco más sencillo. Él se compra diez t-shirts blancas, grises y negras, y echa cuatro mahones. Así resuelve su estadía, no importa la cantidad de días que estemos. Para mí es un misterio saber cómo lo logra.

Si tú también tienes algún truco para maximizar el espacio del carry-on, déjanoslo saber en los comentarios para así aplicarlo en nuestro próximo viaje.