Viajar en pareja

Existen diferentes tipos de viajeros. Están los mochileros, los solo travelers, los viajeros de negocio, los que viajan en grupos grandes como los viajes estudiantiles, los que viajan en familia, y están los que viajan en pareja. Nosotros caemos en esa última clasificación, y cuando decimos pareja no necesariamente tiene que ser novios o esposos, sino viajes de dos personas. Esa pareja puede ser una amiga, un familiar, en fin, cualquier persona que se apunte para explorar en par.

Cada estilo de viajar tiene sus retos. Por ejemplo, viajar en familia conlleva que hay que mantener entretenidos a los niños, buscarles actividades propias de su edad y estar conscientes de que se cansan cuando se camina mucho. Por otro lado los viajes en grupos conllevan que uno se acople a la agenda ya establecida. Para mantener control hay que moverse todos juntos.

Sin embargo, cuando se viaja en pareja tiene que haber una química y hasta el compromiso con la otra persona, porque puede ser tan buena como tan mala experiencia. Viajando con Pablo he aprendido muchas cosas de nosotros como pareja, de él (aunque llevemos muchos años juntos) y hasta he aprendido de mí misma. Al fin que ha sido muy bueno aprender a viajar juntos. Aquí les comparto lo que hemos aprendido y logrado viajando en pareja:

  1. Oportunidad para dialogar

Quien me conoce sabe que si me das un poco de conversación no voy a parar. Pablo por su parte es más reservado y le encanta reflexionar en silencio. No obstante, mientras viajamos hemos encontrado que son momentos perfectos para dialogar temas que ni siquiera se nos ocurren en casa. Los viajes largos en avión son ideales para que hablemos largo y tendido. Bueno, que ahora pensándolo bien creo que realmente no hay escape. Por más silencio que quiera me tiene ahí sentada por horas.

Mujer en avión

  1. Más que pareja, somos un equipo

Pablo hace la agenda, yo busco uno que otro lugar que quisiera ir. Hay muchas formas en las que actuamos como equipo por encima de actuar como pareja. Como casi todas las mujeres, me tardo un poco más que Pablo en arreglarme por la mañana. Consciente de esto, pongo mi alarma para levantarme al menos media hora antes. La cuestión es ser considerado con el otro. Igualmente, en ocasiones mientras yo me arreglo Pablo busca desayuno o se sienta a preparar la agenda del día. Se trata de reconocer lo que cada uno necesita y ver de qué forma esto tampoco afecte la experiencia del otro. Uno aprende a pensar en equipo.

Maquillaje durante viaje

Preparándome una mañana en Roma

  1. Creamos memorias que se convierten en nuestra historia

Viajando hemos creado muchísimas memorias que forman parte súper importante de nuestra historia como pareja. Una de las más memorables es nuestro compromiso. Y no necesariamente en fotos. Vale la pena a veces sentarnos a decir: “tú te acuerdas de cuando nos pasó tal cosa”. Por otro lado, no hay cosa mejor que sentarnos a ver las fotos de un viaje pasado. No solo recordamos, sino que nos remontamos y volvemos a viajar en la mente.

Diana y Pablo viajando

Amistades tomaron este momento en Austin, Texas

  1. Desarrollar una paciencia especial

Yo me tomo mi tiempo para arreglarme, Pablo se toma su tiempo para tomar fotos. Hay ocasiones en que estoy cansada o con hambre, pero Pablo encuentra el spot perfecto para tomar por ejemplo, el atardecer. Y al principio siempre trataba de ajorarlo, pero ya he aprendido que ese es su momento. Así que con paciencia espero al igual que él espera por mí cuando me estoy preparando.

Fotografia durante viaje

Pablo toma fotos de las Cataratas del Niágara

Niagara Falls

Resultado final

  1. Conoces cómo reacciona en situaciones extremas

Viajando hemos tenido diferentes situaciones fuera de lo que estamos acostumbrados. Suelo ponerme bastante nerviosa cuando tenemos que de repente cambiar de planes por algo inesperado. Por ejemplo, en Budapest íbamos a tomar un tren hacia Viena pero ese día decidieron cancelar todos los trenes para evitar que los refugiados entraran a Austria. Esas horas de “¿cómo vamos a llegar a Viena?” fueron un poco intensas para mí. Sin embargo, Pablo es todo paciencia y tranquilidad. Me sorprende mucho su temple. En otra ocasión, y esto que voy a contar puede sonar tan gracioso como tan horroroso, me envenené con la comida de un avión, y no solo mi cuerpo rechazó todo (espero que entiendan a qué me refiero), sino que me desmayé varias veces en un vuelo de 9 horas. Movilicé hasta al capitán del avión. Mientras yo pensaba que Pablo se moriría de la vergüenza, él supo reaccionar rápido y no dejar que me muriera. Por lo menos yo estaba convencida de que no iba a sobrevivir 6 horas más de vuelo sintiéndome de esa forma. Luego de que todo pasa te das cuenta que no todo partner haría lo que Pablo hizo. Así me convenzo más de haber elegido bien.

Enferma durante viaje

Luego de desmayarme en el vuelo, personal del aeropuerto me recibió con silla de ruedas. Y Pablo aprovechó para fotografiar el momento.

En fin, que a la hora de buscar la pareja ideal para viajar es importante reconocer ciertas cualidades en el otro. No obstante, viajando uno conoce y aprende mucho más de esa otra persona. Más de lo que puedes haber conocido por años en casa. Es sin duda muy lindo saber que no estás solo, que tienes a esa otra persona ahí.